20170611 Crónica 9a Marato Picapedrer St. Bartomeu del Grau

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El pasado domingo, 11 de junio, empezaba con un solazo que les aseguraba calor por un tubo a nuestros integrantes catalanes. Así mismo, las sensaciones en uno de los componentes del grupo catalán, Pep Rodri, no andaban muy bien, pero de todas formas, y como todo buen guerrero, estaba listo en la parrilla de salida a la hora indicada ya sudando sin mover un dedo. ¡Que Dios les coja confesados porque van a sufrir!

Pitido de salida y salen todos disparados; después de un km de rigor por el pueblo, entran en el bosque, empezando ya con los senderos, divertidos, duros y con ganas de acabar con la paciencia y el físico de los participantes. No más de 60 participantes en dos modalidades de recorrido, largo: 80 km con 1900 +AC y 40 km con 900 +AC.

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A medida que transcurrían los primeros kms, Pep ya sentía que su cuerpo se sublevaba contra el esfuerzo, ni siquiera en bajada conseguía ritmo, pulsaciones altísimas, calorías consumidas sin freno para tan poco rato, ¡algo iba muy mal! Efectivamente, km 17 primer avituallamiento, 100 minutos para llegar a él, lamentablemente, decide retirarse y dejar de sufrir, más que nada, por que las señales enviadas por su cuerpo no son nada favorables. Más tarde, bien entrada la tarde, el médico terminaría de confirmar el porqué.

Raúl, en cambio, seguía su periplo hasta Olost, a su buen ritmo, sus números confirman el estado físico del que goza, que lejos de menguar, mantiene su forma y crece a medida que su entreno lo permite. La carrera la desarrolló dentro de los parámetros establecidos, una caída intentó mermarle, pero no pudo con él, llegando al km 70, que es dónde empezaba la parte psicológica de la carrera. Una subida constante y muy dura de 10km al vivo sol, pasando por aquí sobre la franja horaria del mediodía. Los que practicáis este deporte, ya sabéis qué significa eso; se le hizo eterno, penalizando sus registros, pero al final, conseguía cruzar la meta con el reto conseguido, cumpliendo como viene siendo habitual en él y como tan bien nos tiene acostumbrados.

Sólo nos resta felicitar a Raúl y dar ánimos a Pep para que, después del tratamiento, vuelva con las ganas y el buen humor que le caracterizan, para volver a oír el silbido de sus canciones por los senderos de los parajes montañeros.

Ah!! Recordad amigos ciclistas, cuando creáis que no se puede más, apretad fuerte los dientes y adelante, sin penalización por enfermedad, la bici sólo cansa, porque NO HAY DOLOR!!!!

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