20120519 El Infierno Cántabro (10000 El Soplao)

En esta ocasión tan sólo nos subimos Rakel y yo a realizar esta gran marcha de 165 kms. Una putada, por temas de gastos, pero bueno, otro año será. Ya veníamos con la experiencia del año pasado, que no se nos dio del todo mal, la acabamos, que no es poco: 20110521 El Infierno Cántabro (10000 El Soplao).
Además, sabíamos que este año iba a ser más duro, ya que daban lluvias las 24 horas de día. Podía ser un barrizal y un infierno ciclar por allí, 😦

Según íbamos llegando a Cabezón de la Sal, iba cambiando el termómetro y el cielo por momentos. De 30º en Madrid y con el cielo despejado, pasamos a 8º y lloviendo en Cabezón de la Sal. Mal comenzamos. Recogimos nuestros dorsales y nos fuimos a la casa que alquilamos a descansar. El maillot regalo, para nuestro gusto, mucho más soso que el del año pasado, pero a caballo regalado no le mires el diente, no?
Al día siguiente, empezamos mal la mañana. Rakel no durmió en toda la noche debido al colchón, que es un poco malo. Yo, por el contrario, dormí mejor, pero ya vine con estado catatónico de Madrid, con la garganta tocada y la nariz atrofiada. Yo no tenía la chaqueta de invierno que nos compramos porque Rakel se confundió y cogió 3 pantalones en vez de dos pantalones y dos chaquetas, así que menos mal que soy delgado y me pude poner la chaqueta de Rakel de invierno, que sino…. Para colmo, como la casa es muy húmeda, el móvil de Rakel no funcionaba, así que, que más se podía pedir??

Suerte tuvimos antes de empezar la carrera, ya que el tiempo nos respetó y no llovió nada. Mientras esperábamos, podíamos ver cosas tan curiosas como la gente llevando un gorro de ducha tapando el casco, para, si llovía, no mojarse. Sinceramente, con el tiempo se daría cuenta que con la que iba a caer, eso era absurdo.
La verdad es que cuando estás esperando a que den las 8 en punto, con la música de AC/DC – Thunderstruck sonando y la traca final que da comienzo a la ruta…puff, es impresionante, se te ponen los pelos de punta.
Mientras, nosotros sequitos y con buena letra…
Inicio

Poco iba a durar esta felicidad. Al poco de empezar, una lluvia débil pero constante, empezó a caer sobre nuestras cabezas. La verdad es que era muy soportable y el terreno tampoco se hacía muy duro en los primeros kilómetros. Primera subida superada sin problemas, a un ritmo de 130 pulsaciones. Muy bien estaba yo. Rakel, por el contrario, ya estaba en 150, :S. El primer descenso guay, aunque al llegar al final del todo, las gafas ya parecían otras, debido al barro y las gotas de agua. Ya estábamos bien mojados.

La verdad es que hasta que no llegamos a la famosa subida de la Cocina, no sabíamos como iba a ser el día. El primer tramo, al igual que el año pasado, parados y subiendo con la bici en el hombro, ya que era imposible subirla a pie. Esta parte, es al que más nos cansó de todo el día, los gemelos se nos cargaban un montón. Una vez terminado el tramo de rocas inciclable, avisé a Rakel que subía a mi ritmo y la esperaba arriba, porque no estaba el terreno como para esperar. Así que me puse manos a la obra. Como si del Tour se tratara, me puse a subir, rodeado en ambos laterales por ciclistas subiendo a pie, con un ritmo cardíaco de 140 y unas piernas que no me daban nada de guerra. Estaba genial!!. Casi tenía toda la subida realizada, cuando el chico que iba delante, me obligó a poner el pie en el suelo. Se acabó mi subida. Con el suelo embarrado y lleno de rocas sueltas, arrancar en parado, es prácticamente imposible.

Subiendo La Cocina

Esperé a Rakel, que ya venía con los gemelos tocados de subir toda la cuesta andando. Ella no pudo subir nada, ya que le cortaron el camino nada más enmpezar, yo tuve más suerte. Raro es, porque Rakel siempre aguanta más que yo subiendo las cuestas y sin caerse, yo para eso soy un torpe, pero Rakel tiene mejor equilibrio que yo. Una vez arriba del todo, más barro y, para poder evitarlo y pedalear mejor, íbamos por lo laterales del camino, encima del césped, con lo que eso cuesta!! Pero es que costaba menos que andar sobre el barro, 😦

En el descenso, un camión hacía las delicias de quienes se acercaban a él, ya que era un camión cisterna y se dedicaba a limpiar las bicis. Nosotros no pasamos porque yo no quise. Mi bici es un poco vieja, con los frenos de zapatas y, con el agua, desaparecen rápido, si encima, mojo más las llantas de lo que están, adiós frenos. Así que tiramos millas para subir El Soplao.
Una subida mucho más sencilla que la de La Cocina y mucho más limpia que la del año pasado, ya que estaban obras y lo que antes eran piedras sueltas y barro, ahora era una pista ancha de cómoda subida. Arriba del todo, paramos en el avituallamiento a reponer algo de fuerzas con un bebida isotónica y dos plátanos. El descenso, otro cantar. Qué frío! y qué dolor de manos! Un descenso sobre un terreno embarrado por todos los lados, por donde no se veía por donde bajar debido a que, entre el empañamiento de las gafas y que estaban todas llenas de barro y gotas de agua…Aún así bajamos. Pero al llegar al final, yo tenía problemas con mi bici. Ya no tenía frenos. La lluvia se los había comido, tanto los delanteros como los traseros. Y me quedaban todavía 4 puertos!!!

Puente Nansa

Después de pasar Puente Nansa, nos dirijimos, empapados y muertos de frío, al punto más conflictivo de todo El Soplao, Monte AA. Dicen que una vez subido este puerto, ya tienes la mitad del Soplao hecho, pero mucho más lejos de la realidad y, menos con el tiempo que hacía hoy. Unos falsos llanos y un pico de subida, nos llevaron hasta la base del Monte AA, donde, como siempre, la gente, aun con el tiempo que hacía, estaba a pie de calle animando a todos los que pasaban por allí con su bici.

Empieza la subida y, al igual que en la subida de La Cocina, la digo a Rakel que la espero arriba, porque en las subidas no se puede esperar a nadie, sobre todo en esta, donde había puntos de más de un 20% de desnivel. Yo fui subiendo genial hasta que en un punto de la subida, se me salió la cadena y se me quedó enganchada entre el cuadro y el pedalier. Me fui a un lateral para sacar la cadena, pero tenía tanto frío, que no tenía ni fuerza en las manos, así que menos mal, que la gente de la zona es más maja que todas las cosas, y me ayudaron a sacar la cadena. Mientras, vi pasar a Rakel, que subía despacio pero con buena letra. Yo, me subí a la bici, le metí un zapato con el desarrollo que llevaba, y a tirar millas. Iba tan bien, que pude hacer hasta un sprint, pidiendo paso a la gente que subía como podía, hasta llegar a la altura de Rakel y empezar a darla gritos de ánimo. Así, pudimos salvar este tramo tan duro del Soplao. Una vez arriba del todo, pude ver que mis pulsaciones no superaban las 140 pulsaciones!!! Joder, pues si que me encuentro mucho mejor de lo que pensaba…

El descenso del Monte AA, lo tuve que hacer con cuidado, es decir, sin frenos y pidiendo paso allá donde podía, porque no me quedaba nada de zapata. Sólo quedaba un pequeño tramo hasta llegar al tercer avituallamiento, el de la comida. Durante todo este tiempo siempre hemos tenido la sensación de ir muy bien de tiempo y mucho mejor de físico y creo que así era, porque llegamos poco antes de la 13 a comer. Allí decidimos abandonar, porque, mientras nos acercábamos, veíamos como mucha gente estaba volviendo en dirección contraria. ¿A dónde? Nos preguntábamos. ¿Habrán cancelado la ruta? Pero qué va!! Era la gente que se volvía porque abandonaba. Nosotros lo hicimos por varios motivos:

  1. Yo estaba sin frenos y tenía que bajar todavía 3 grandes puertos, uno de ellos de 25 km de longitud. Todavía recordaba cómo eran del año pasado y es una locura.
  2. Estábamos calados hasta los huesos (esto no es excusa)
  3. Hacía un frío del carajo (yo, encima, iba con guantes de verano) que, sumado a que íbamos calados (esto ya sí que es importante) hacía que tuviéramos una sensación térmica de muuuuuucho frío.

Nos hubiera gustado acabarlo, la verdad, por orgullo, pero en estos casos hay que ser conscientes de cuando decir basta. Siempre digo lo mismo, pero si tuviéramos patrocinadores, otro gallo cantaría, porque tendríamos que haber continuado, pero a día de hoy…

Era grises...

Conclusiones del día de hoy:

  • Más vale retirarse a tiempo que morir en el intento
  • El próximo año repetiremos de nuevo, hemos perdido una batalla, pero no la guerra contra El Soplao

Al día siguiente, nos enteramos del percal del tema: Abandonos por doquier, caídas múltiples con lesiones, hipotermias de todo tipo…Hasta el punto, que el hospital que teníamos al lado de la casa donde estábamos, estaba tan lleno de gente con hipotermias, que tuvo que venir el 112 a ayudar a los protección civil porque no daban a basto.

Una pena la lluvia, ya no tanto por el mero hecho de poder acabar la ruta, sino por lo que des merece una prueba de estas categorías y este calibre.
Tan sólo felicitar a todos aquellos que, por lo menos, al igual que nosotros, lo intentaron.
El año que viene, más Soplao.

Anuncios

3 pensamientos en “20120519 El Infierno Cántabro (10000 El Soplao)

  1. Ostras chicos, pues me habéis dejado anodadado …..hable con mi amiguete El Tigre , que es un hueso duro de roer en estas pruebas y tuvo que abandonar en el 65 por una caída….y me lo pintó igual que la crónica del diario montañés, es decir un autentico infierno.

    Y va el Nacho , y conformes lo cuentas parece que fue un paseíllo….ole vuestros huevos, sois unos maquinas !!!

    De todas maneras aunque no pudierais terminar, mi enhorabuenas para los dos, solo los que hemos estado allí sabemos como son esos puertos….y con lluvia ,barro , y frío, no me lo quiero ni imaginar.

    Un abrazo campeonessssss !

    Me gusta

    • Pues sinceramente, Pedro, a mí, personalmente, no me pareció absolutamente nada duro, comparado con el año pasado. Me pasé los 65 kms con no más de 150 pulsaciones, cosa rara en mí, que suelo pasar las 165 rapidamente. Nada de dolor de piernas y la cabeza me funcionaba bastante bien.
      Es verdad que el tiempo fue una mierda, que hizo que la ruta fuera más complicada de lo normal. Yo no la definiría como dura, ya que se podía ciclar perfectamente, por lo menos los 65 kms que hicimos nosotros.
      Lo peor, el frío. Si no hubiera hecho tanto frío, lo habríamos intentado, incluso yo, sin frenos, pero hacer los descensos completamente helados, sin sentido en las manos, con tembladera de dientes incluida…No merece la pena.

      El próximo año, ya se verá cómo se plantea, pero te aseguro, que el siguiente, van a pasar dos cosas:
      1 – Lo acabamos, si o si. Ya me ocupare de tomar las medidas oportunas para que eso ocurra.
      2 – Vamos a bajar de las 10 horas. Nos quitamos 4 horas del tirón.

      Me gusta

    • Yo pensaba que este año iba a estar peor después del invierno tan malo que he pasado, pero….me daba la sensación que iba más ligera que el año pasado.

      La verdad, que en los descensos te quedabas helado ya que estábamos calados hasta los huesos. Si la temperatura no hubiera sido tan baja, nos hubiéramos arriesgado a continuar, pero terminar en una ambulancia como la mayoría de la gente por hipotermia….no merecía la pena.

      Este año un poquito tristes pero, por lo menos no perdemos la ilusión de volver y terminar 🙂
      Nos acordamos de ti, jejeje ya que llevábamos el rutómetro que nos fabricaste el año pasado, jejeje

      Nacho acabó muy bien, pero yo iba todo el camino a 160-165 pulsaciones, y aunque hicimos 65km, yo me eche la siesta, jijiji :p

      Este año si que podemos decir, que ha sido todo un ¡¡Infierno!!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s