Ya por fin es Viernes. Después de un día ajetreado de curro y quehaceres familiares y personales varios, corre que te corre a preparar la comida, ya que a las 14 tengo que estar saliendo de casa, porque he quedado con Rakel en su pueblo para montar en bici, pero con la salvedad, de que en esta ocasión, me bajo en bicicleta desde mi casa. Total, unos 52 km, pero con la de bici de montaña y por carreteras comarcales se me va a hacer eterno. La resistencia de este tipo de bici a la calzada es mayor y, con el viento que hace, me va a costar un triunfo.

Las sensaciones, los primeros 40′, muy malas, piernas cargadas, gemelos a punto de montarse constantemente…Y encima voy un retraso de 10′, frente a la misma ruta con bici de carretera y, si con ésta, lo hice en 2h24′, voy a tardar un siglo, :(. Se hará lo que se pueda, me dije, pero a darlo todo.
En poco más de 1h40′ ya estaba en Tielmes, así que no iba tan mal como yo pensaba y tan sólo me faltaban 10 km para llegar a mi primer punto de destino, aunque con el cansancio que llevaba ya y el viento en contra, pues no ayudaba mucho.

Por fin llegué a Villarejo, en 2h16′, que se dice pronto para hacerlo con la de montaña y en 8′ que con la de carretera. También hay que decir que ese día salí con niebla, de noche, me perdí dos veces, pinché…Vamos, me pasó de todo. Pero ahí estaba yo, recogiendo a mi chica, como se hacía antiguamente cuando no había coches ni nada, 🙂

Un poco de descansado y de calor, antes de continuar, porque se supone que yo había bajado a montar en bici, así que Rakel se cogió su bici de MTB y nos hicimos la ruta de los Pinos, como siempre que salimos por estos lares. La verdad es que aquí fue donde noté el cansancio en las piernas, sobre todo, porque tenía la misma sensación que un año antes, cuando conocí a Rakel y quedé con ella la primera vez para montar en bici haciendo la misma ruta. Ella siempre por delante, yo detrás persiguiéndola como buenamente podía y deseando de acabar la ruta porque no daba más de mí, por mucho que quisiera.

Sintiéndome así, pude descubrir dos cosas:

  • Necesito mejorar mucho mi rendimiento físico
  • Ya sé lo que siente Rakel cuando salimos los dos a la vez y me dice que no puede más. Es una sensación odiosa, la verdad, sobre todo cuando quieres dar más pero tu cuerpo no responde.

Terminé la ruta como pude, :(, y nos fuimos a casita a estirar bien los músculos y a darnos un poco de calor, porque el viento nos había dejado atolondrados.
Aunque se pase mal mientras estás haciendo deporte, lo que reconforta llegar a casa, calentarte y ver que anímicamente te encuentras mejor, porque el deporte ayuda, y mucho.
Además, me venía bien un entrenamiento de más de 50km, que hacía mucho que no hacía, y que el domingo tenía competición y tenía que entrenar un poco más fuerte.

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