Sábado, 9 de la mañana, empieza nuestra jornada laboral deportiva. El planteamiento es llegar a las 10 de la mañana a Villarejo para hacer una ruta de 70 kilómetros, pero, como siempre, algo se cruza en nuestro camino y empezamos una hora más tarde. Algo vamos a tener que hacer con la organización, porque algo nos falla, 😦

Hace un frío que pela por la mañana y, nada más empezar, nuestros dedos de la mano empiezan a quedarse tan helados, que en poco tiempo dejamos de sentirlos. Los pies, de momento, aunque fríos, los notamos vivos. Empezamos a buen ritmo para intentar entrar en calor, ya que las manos nos estaban dando muchos problemas. De hecho, cuando llegamos a Tielmes, hicimos una parada para decidir si continuar o darnos la vuelta. Debe de ser que los dos estamos muy locos, porque decidimos darle una oportunidad al tiempo. Hasta aquí, bien, una media de 25 km/hora.

Seguimos hasta Orusco de Tajuña en un constante llaneo a una media de 23 km/hora, que no está mal, sabiendo que siempre hemos ido a no más de 20 km/hora. Pero a partir de este pueblo, venía lo duro de la ruta, ya que era todo en ascenso, con una pendiente máxima de un 6,3%, que no es mucho para lo que nos espera en la Trepariscos. Pero por algo hay que empezar, no??

Ya de Orusco de Tajuña hacia Villarejo, vuelta a casa, por lo menos hacía un solecito que, aunque no calentaba como en primavera, nos valía para poder volver a sentir los dedos de la mano, que desde hacía ya rato, no sentíamos.

Otra salida, con menos kilómetros de los esperados, pero con final feliz.
Aunque a Rakel la vi con muchas ganas la primera parte del recorrido, la noté que se desinflaba por momentos. Va por el buen camino, ya que su ritmo no es mantener una media de 25 km/hora en un tramo de 10 km, así que esto pinta en verde.

Perfil de la ruta:

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