7:30 de la mañana, no queda nadie en el albergue más que 5 rezagados, una pareja de daneses, nuestro amigo de ayer, un compañero cicloturista y un dormilón, con una mochila de 1 metro de alto cargada hasta los topes. Salimos del albergue a las 9 de la mañana con muchas ganas, ya que hoy era nuestra última etapa, la etapa Reina, ya que al final del día, habríamos cumplido con los objetivos marcados, habríamos llegado a Santiago.

La etapa en sí, debe resultar cómoda, ya que es más bien llana tirando a cuesta abajo, pero con una cantidad considerable de kilómetros. Arrancamos fuertes, ya que en 1 hora, hemos recorrido ya 20 kilómetros. A este ritmo llegamos a Santiago a la hora de comer. Girando en una curva a la izquierda, vemos nuestro primer cartel dirección a Santiago, ya que todo este tiempo íbamos siguiendo carteles hacia A Coruña. Quedan 67 kilómetros.

Paramos a almorzar en una gasolinera, donde para no perder costumbre, compramos bollería. Esta vez nos decantamos por 4 donuts glaseadosy unos pocos frutos secos. Pan, no tienen, así que ya compraremos más adelante. Ya llevamos cerca de 33 km y 2 h montando en bici. Hemos bajado el ritmo desde que salimos, pero normal, no podemos mantener esa velocidad constante después de todo lo que hemos pasado ya, por muchas ganas que tengamos.

Todo el camino resulta mas bien sencillo, con pocas subidas y las que hay, muy poco pronunciadas, eso sí, largas. Se nota que nos estamos aproximando a la cuna del Camino, ya que muchos coches, al pasar, nos pitan, no sé si es por animar o porque les estorbábamos, contaré con que es por animar, jajaja. Poco antes de comer, le enseño a Rakel lo que es un pedo super sónico, jajaja. Es tirarse un pedo fuerte, fuerte y salir escopetado de la fuerza con que te lo has tirado dejando tras de ti, más que un olor apestoso y una nube de polvo por la velocidad infringida, jajaja. Rakel, de la risa que le dio por como lo hice, tuvo que parar, porque no podía ni pedalear. Yo, la verdad, es que con sólo verla sonreir, soy FELIZ. Así que me da igual hacer cualquier gilipollez por verla así.

Como no habíamos comprado, decisión que tomamos después de almuerzo, paramos a comer en una resturante parrilla donde no había carta, asñi que tenemos 2 opciones:

  • Nos cobran una pasta por la comida
  • Es una ganga.

Nos pedimos para comer, sendas bandejas bien grandes de:

  • Chipirones a la plancha
  • Churrasco de ternera
  • Una ensalada
  • Una de patatas
  • 2 cervezas
  • Una tarta helada, tipo Contesa

A que no adivináis el precio??? 18 euros los dos!!!!!!!!!!!!! Increíble.
Lástima no haberme quedado con el nombre del restaurante porque aquí volvía yo tranquilamente todos los días a comer. Y qué bueno estaba todo!!!
Rakel no pudo acabarse su bandeja de chipirones, así que hice acopio de las pocas fuerzas que me quedaban y me los terminé yo, jajaja

Ya solo nos faltan 27 km para Santiago y el camino se nos hace muy, pero que muy a meno. Vamos contando batallitas de los días pasados, cosas nuevas, chistes, cosas de familia…La verdad, cuando queremos darnos cuenta, ya tenemos Santiago a la vista. Sólo nos faltan 9 km. Para ello, recorremos la vieja carretera, ya que la A54 nos ha quitado el camino. Un par de subidas más y ya estamos casi. Cartel de Santiago…Ya falta menos.

Yo, de las veces que he estado, me he medio orientado y consigo llevar a Rakel a su primera visita ante la monumental Catedral. Hemos llegado. Después de recorrer los 886 km desde Irún en 9 días, nos merecemos un descanso. Así que nada más llegar, Rakel deja caer su bici en el suelo y se tira al suelo, con una sonrisa que para la Luna cuando está en cuarto creciente. Porque es de día, sino iluminaría toda la Catedral con su sonrisa. Nos tumbamos en el suelo del cansancio de todos los días, pero por dentro, nos embarga una gran emoción, en muchos sentidos. Nuestras primeras vacaciones juntos. Nuestro primer gran reto juntos en el que en los momentos de flaqueza, ambos hemos sabido estar ahí. Nuestro, por qué no decirlo, encuentro con Santiago. A mí, aunque poco creyente, al llegar, me ha embargado una sensación, que no sabría definir.

Pienso en mi hija, en mi madre, en la nueva vida que me espera junto a Rakel…Estos 9 días, han sido increíbles pasarlos a su lado. He descbierto, parte de lo que pensaba que era ella. Tiene una vitalidad y una energía, que me deja sorprendido. En mis momentos de flaqueza ha sabido darme ánimos, cariño, ternura, complicidad…La he visto desfallecer del cansancio, de estar harta por los golpes, las caídas y seguir hacia delante, ya no sé si por orgullo propio, por demostrarse algo así misma, por intentar seguir mis pasos…Pero aquí está, a mi lado, viendo la Catedral emocionada.

Llamos a sus padres para que verles y nos cuiden las bicis mientras pasamos a la Catedral para que Rakel la vea. Nunca antes había estado y la arquitectura le alucina. Esperamos la considerable, pero rápida cola que lleva hasta la parte de atrás de Santiago, donde se le puede abrazar, como dicta la tradición y realizar tus peticiones. Esto es como la lámpara de aladino, pide deseos, otra cosa es que se te concedan.

Por la tarde, después de darnos una buena ducha y cambiarnos de ropa, nos vamos a cenar por el centro, donde, como no podía ser menos, estando en las fechas en las que estamos, vemos una procesión desfilar por las calles.

Este ha sido un camino largo y duro. Ha sido nuestro primer viaje dados de la mano, o más bien ciclando juntos, pero no va a ser el último. Dónde será nuestro siguiente viaje? Donde el destino nos lleve. Eso sí, juntos.

AGRADECIMIENTOS:
Miguel: Gracias por apuntarte a esta gran locura, aunque sólo hayas podido estar la mitad del camino. Segundo viaje de cicloturismo que hacemos juntos. Habrá un tercero? Espero que sí. Si algún día quieres terminar la otra mitad, estare encantado de apoyarte y hacerlo a tu lado si lo crees oportuno.
Jose: Gracias por tu inestimable ayuda. Sin ti, lo más probable es que no hubiéramos llegado. Gracias por hacernos de mecánico. Gracias por esperarnos, sobre todo a Rakel y a mí, los últimos días, con todo el camping montado. Gracias por convertir mi bici de estado TRUÑO a un estado de CACA.
Trini: Sin palabras. Gracias por alimentarnos durante todo el viaje. Igualito hubiera sido este viaje sino hubiera sido por tus comidas y cenas, que con tanto cariño nos has preparado. Yo, desde luego, hambre, no he pasado. Gracias por compartir este camino con nosotros. Estos viajes, son los que nunca se olvidan. Cada vez que me acuerde de Santiago, del camino que hice al lado de tu hija, irremediablemente, me vendrá tu imagen a la cabeza.
Rakel: Que decirte que no sepas. Gracias por compartir mi gran locura. Gracias por el apoyo que me has dado a lo largo de todo el camino. Gracias por tener siempre una sonrisa nada más levantarte. Espero que esta primera gran locura que hemos hecho juntos no te eche para atrás en las siguientes que vienen. Gracias por ser como eres. Gracias por estar, por ser.

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