20110423 Serantes – Vilalba

Nos levantamos como siempre a las 7:30 de la mañana. Hacemos nuestras labores cotidianas de día: desayunar, asearnos, preparar mochilas y a emprender camino a las 9 de la mañana. Nos espera un día largo, pero cargado de ilusión, ya que esta es nuestra penúltima etapa. A ver qué tal se nos da. Se supone que es una etapa más o menos fácil.

Cuando ya llevábamos unos kilómetros, nos pasan los padres de Rakel con el coche, dirección a Santiago, ya que ellos no hacen escala. Esta noche, nos toca estar de nuevo solos en un albergue. Después de tantos días seguidos compartiendo con ellos las noches, se les va a extrañar, pero bueno. La primera parte del camino, transcurre en una carretera de pequeñas curvas rodeada de árboles y donde a mano derecha dejamos el río de Rimbambo dirección a Ribadeo.

A las afueras de Ribadeo, paramos en un concesionario de coches a almorzar. Teníamos que recuperar fuerzas. Ya llevábamos poco más de 20 kilómetros. Seguimos por toda la N-634 cruzando pequeños pueblos y siempre con el mar a mano derecha. Qué bien sienta, de repente, inspirar una buena bocanada de aire, y oler a mar, a limpio, a tranquilidad, a humedad.

Al rato y, después de una pequeña bajada, decidimos parar a comer en un restaurante al borde Mondoñedo. Yo ya sabía lo que nos esperaba, pero no quise decirle nada a Rakel, para no frustrarla. Así que nos comimos nuestros bocatas, fueron varios aunque pequeños, de embutido: lomo, chorizo, salchichón y queso. Siempre regados con una cerveza. Lo único malo que encontraba en estas paradas, es que ponerte a andar después de comer. Pero en fin, es lo que tocaba. Nuestro camino de rosas, acababa aquí. Ahora tocaba subir una buena pendiente.

Paramos un poco antes de llegar a Vilalba para comprar un poco de Aquarius, ya que a Rakel su agua no le sabía muy bien. Al salir le doy una pequeña sorpresa, que más que para ella, casi me la he comprado a mí, jajaja. Dos tabletas de chocolate blanco!!! Su cara lo dice todo, una sonrisa que más quisiera tener el firmamento por las noches aparece en su rostro e inmediatamente engullimos una tableta de tirón entre los dos. Estas cosas, son nuestros pequeños homenajes del día como recompensa a tanto esfuerzo realizado a lo largo del día.

Por fin llegamos al albergue de Vilalba. Nada mas llegar, nos hemos encontramnos con un monje tibetano, budista, franciscano…a saber. Con su traje y todo de esparto y capucha. Muy original el traje, pero la ducha no la conocia, porque olia…Mira que yo olia a rayos, despues de tantas horas montando en bici y la ropa sin lavar, pero olia mejor yo que el monje. O eso decia Rakel, jajaja

Llegamos a la habitacion, colocamos las cosas, y nos dimos una buena ducha. Nos bajamos a la planta baja y, mientras yo leía una revista sobre el camino, Rakel se echó una mini cabezadita, :). Después la di un masaje en la espalda, porque la tenía como una piedra. Menos mal que se llevó los trippies para el dolor, que sino…Cuando estaba terminando, vemos pasar a un chico con una pizza y se nos iluminan lo ojos, jajaja. Ya tenemos cena!!! Me levanto y le pregunto al chaval que la ha encargado sobre el listado de más cosas que tiene la tienda, el teléfono…y ya me pongo a hablar con él. Me ofrece su media pizza de queso familiar porque no puede mas (una familiar para el solo, pues normal, no tiene mi estomago) y una ensalada que no ha tocado, de lechuga, tomate, jamón serrano y queso, con la que tampoco puede.

Se une Rakel a la conversación mientras nuestra pizza vine de camino. El chaval nos cuenta su camino, el pobre va muy mal, y se larga a la cama. Sólo lleva dos días, ha recorrido 70 kilómetros y ya está cojeando. Pues no le queda ni nada. Nos quedamos con su media pizza, que me como yo, porque Rakel no puede tomar queso de vaca, la nuestra, su ensalada y nuestra ensalada de arroz. Rakel se come media pizza familiar americana y un poco de enlsada de arroz mezclada con la del chaval. Yo devoro el resto de cena que había. Me he puesto como el kiko. Madre mía!!!

Son las 22 y se palpa un silencio sepulcral en todo el albergue. Todo el mundo está acostado. O madrugan mucho o les gusta mucho dormir. Nos damos un masaje en las piernas para ver si somos capaces de relajarlas un poco y a la cama a las 23, que mañana nos espera un gran día. Nos espera Santiago, nuestra última etapa.

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2 pensamientos en “20110423 Serantes – Vilalba

  1. Octavo día…. que pereza y que dolor de piernas y de todorrrrr!!!!!
    Esta vez el camino hasta la hora de comer no es muy duro. Lo malo de este tramo es el cansancio de las piernas, por lo menos por mi parte, que las tengo hechas un corcho y aunque a nivel cardiovascular voy sobrada las piernas no me responden 😦
    Cuando paramos a comer….que hambre por dios!!!nos zampamos todo lo que llevábamos!!y ahora que…?a seguir con la bici pero…..bendito sea dios!!!pero como queman los cuádriceps!!!hasta que esto entre otra vez en dinámica, va a pasar un buen rato!!!
    Menos mal que entre subidas y bajadas varios ataques de risa, que a penas podía seguir sobre la bici de los lagrimones que me caían y dolor de abdomen, me hacían continuar con el camino y resistir la pesadez de mis piernas.
    Tras una subida interminable…por fin Vilalba!!!

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  2. Pues si lo de hoy te parecían risas, verías lo que iba a ser mañana, jajaja
    Mañana en el post vas a recordar viejos momentos de gloria del mofeta, jajaja

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