20110419 Laredo – Santillana del Mar

Después de una noche tranquila contando a los padres de Rakel nuestras peripecias de los días anteriores, nos levantamos a las 7:30 para terminar nuestra última etapa acompañados de Miguel, ya que él se iba al día siguiente para Bruselas, para ver a su gran amor, :). Desayunamos lo de siempre:

  • Agua caliente con leche en polvo de avena
  • Cereales de Avena
  • Zumo de naranja

Arrancamos camino después de la foto típica de salida y nos dirijimos hacia El Puntal para coger un barco a Santoña. La verdad es que la zona me sonaba un montón y no se de qué, hasta que caí en la cuenta de que ese barco ya lo había cogido yo en alguna de las múltiples ocasiones que he subido a estas tierras tan queridas por mí. Nos encontramos con el valenciano de nuevo, que iba por el mismo camino que nosotros. El barquero, que miedo daba verle, se parecía un montón a Antonio Vega, por las pintas que llevaba. Parecía que estaba drogado hasta las trancas, escuálido…

Llegamos a Santoña, ciudad de anchoas, y nos paramos en una panadería como los gatos paran enfrente de las pescaderías al seguir el olor que desprendía. Madre mía! Según bajamos del barco ya olía a pan recién hecho. Compramos dos barras de picos y una ofertón en bollería, que a ver si aprenden en Madrid. Si compras un bollo, napolitana de chocolate o crema, donuts de chocolate o normales, cañas…, te costaba 1 euro, si te llevas 3, te costaba 1,30 euros. Cuántos compramos? Pues si por mí hubiera sido las 4 bandejas que había petadas de bollos, además me los hubiera comido ya mismo, pero sólo nos llevamos 3 ofertas, porque Rakel, que es más consciente que yo, no veía llevarnos todas las bandejas aunque estuvieran de oferta, :(. Así que, según nos dio las ofertas, nos zampamos una de ellas, 🙂

Cuando estábamos saliendo de Santoña, me doy cuenta que pierdo objetos (no, no pierdo aceite), se me caen de las alforjas. Así que paro y me doy cuenta que tengo la alforjas reventadas, :(. Vaya tela!!! Y sólo es el 4º día de camino y me faltan 5. Meto todos mis enseres en bolsas de plástico y envuelvo mis alforjas con pulpos, no de los comestibles, para que no se me caigan más cosas y ver qué puedo hacer cuando llegue al final de la etapa.

Empezamos camino con subidas hasta que Miguel, que como siempre iba el primero en las subidas, se para a hablar con una pareja de asturianos mientras Rakel y yo intentamos llegar hasta donde están. Nos explican que si queremos, nos indican un camino para ir bordeando la costa y ver acantilados, que es un paisaje más bonito que por donde vamos. Les hacemos caso y nos aventuramos. Después de recorrer unos kilómetros, nos dejan en un punto donde tomar el camino, ya que ellos se tenían que ir a trabajar. GRACIAS chavales!! Las vistas bien merecieron la pena.

Es un sedero estrecho pero bonito, el cual, si no fuera porque alguien te lo dice, no lo descubres a no ser que te guste la aventura y te metas por sitios que no parece que tengan final.

Por el camino, nos econtramos con un camion de militar regido por hippies.

Al final del camino, pincho la primera rueda del camino y, encima, la trasera! Con todas las alforjas y todo. Menudo rollo. En fin, me pongo a repararla mientras descansamos un poco.

Recorremos 2 km hasta llegar Somo, donde tenemos que coger otro barco, y van 3, para llevarnos a Santander. Mientars esperamos nos tomamos una cerveza. Por allí aparece el valenciano, con el cual no me apetece hablar, así que no le digo nada de unirse a nuestra “velada”, que ya nos tocará hablar con él de nuevo en el barco. Hay momentos en los que no me apetece hablar con nadie. Si, suena raro, pero soy así.
El barco, un engaño, ya que nos cobra 4,8 euros por persona + bici. Pero si eso es lo que llevamos pagando por los 3 en cada barco que cogemos!!!
Al llegar a Santander nos despedimos definitivamente del valenciano, ya que el se volvía para su patria.

Nos tomamos una cerveza en la terraza de un bar, donde, para variar, no nos ponen tapa, así que decidimos comprar una bolsa de patatas fritas. Comemos en la misma terraza del bar un bocata de pollo relleno con queso de cosecha propia. De aquí al final de la etapa ya queda menos. Así que nos ponemos en marcha para llegar cuanto antes y poder descansar más tiempo. Cogemos la N-611 hasta llegar a Santillana del Mar. Mientras buscamos el albergue, que ya podían poner señalizaciones o algo, descubro lo bonito que está todo. Mira que he estado veces en este pueblo, pero hoy, lo encuentro especial con sus calles empedradas (un rompe culos para los que vamos montados en bici), sus edificios, sus gentes…Por fin encontramos el albergue, que resulta está dentro del museo Jesus Otero.

Después de darnos una ducha y preparar todas las cosas, sobre todo Miguel, ya que al día siguiente nos abandona, me dispongo a reparar mis alforjas. Para ello, las forro de bridas, gran invento éste, en las zonas donde tengo unas rajas más grandes que la raya que llevo yo en el pelo todos los días para ir a trabajar. Una vez reparadas, nos vamos al camping, donde nos espera Trini, la madre de Rakel, con la cena preparada. Cenamos hasta saciarnos, qué bien cocina esta mujer y que bien sienta después de un día tan intenso de deporte, y nos volvemos al albergue, ya que al día siguiente hay que seguir con nuestro camino.

Para nuestra sorpresa, a lo largo de esta etapa no tuvimos ninguna caída. A ver si esto es una constante, porque vaya días. Eso sí, Rakel tenía las piernas como el traje del anuncio de los payasos de multicolor, 🙂

Anuncios

2 pensamientos en “20110419 Laredo – Santillana del Mar

  1. Un buen día y lo digo por el paisaje. Que acantilados!!!Que espectáculo!! Y eso gracias a nuestros compis los asturianos que se cruzaron en nuestro camino.
    Fue un día divertido, donde mis chicos me cantaban canciones de la Lola, de la Pantoja y hasta de la Jurado!!!jajaja.
    Y los tramos de barco también ayudaron a descansar las piernecitas.
    Jooo…cómo costaba arrancar todos los días después de comer :s cada día era peor 😦
    La llegada a Santillana ya indicaba que estábamos prácticamente en el ecuador del camino.
    Por cierto, Santillana del Mar, un pueblecito precioso.

    Me gusta

  2. La verdad es que si no fuera por la pareja de asturianos, ese camino no lo hubieramos descubierto ni locos. Entre esas vistas y las del día anterior después de Pobeña, espectacular.

    Ya te dijimos que somos de cante hondo, jajaja, y eso que no pudimos cantar por mucho por las constantes subidas que había que nos quitaba la respiración, que sino…

    Santillana del Mar, es un pueblo donde merece la pena pasar más de un par de horas seguidas y, no lo digo por las pintiras, que conste.

    Lástima que a partir de aquí, nos despidiéramos de nuestro amigo aliado Miguel.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s